La viña es el punto de partida real de todo lo que hago. Sin ella no hay proyecto ni vino.
Trabajo parcelas arrendadas en el Alt Penedès con la voluntad de mejorar su equilibrio año tras año. La agricultura ecológica es la base, pero la biodinámica es el motor que guía el trabajo del suelo: activar la vida, fortalecer la planta y devolver energía a la tierra.
Mantengo cubiertas vegetales, aplico preparados biodinámicos y observo los ciclos naturales como parte del proceso. No se trata de seguir un método rígido, sino de entender la finca como un organismo vivo donde cada intervención tiene un impacto a largo plazo.
La poda, el manejo y la vendimia se plantean desde esa lógica de continuidad. No busco forzar la producción, sino favorecer la longevidad de las viñas, para que puedan vivir más allá de mí y seguir teniendo sentido en el tiempo.
La viña no es solo origen. Es legado y responsabilidad.
